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Todas las emociones son necesarias, incluso las mal llamadas “negativas”. Sentir pena, rabia, frustración o decepción no está mal y es parte de la vida. Son emociones tan importantes como la alegría y la felicidad.

Para que los niños aprendan a reconocer y expresar sus emociones, los adultos debemos validarlas en nosotros mismos, es decir dejar de atribuirle un carácter negativo al miedo, a la tristeza o al dolor.

Los especialistas sostienen que no hay emociones buenas ni malas, solo hay emociones y nuestra misión debe ser permitir sentirlas para nuestro bienestar y para que nuestros hijos e hijas puedan vivir libres de culpa y enfermedades provocadas por no expresar lo que sentimos.

Desde este contexto, la abulia, la apatía y también el aburrimiento, son parte de esa gama de emociones que a veces los padres intentan evitar y es muy común que cuando nuestros hijos nos dicen “estoy aburrido/a, intentemos llenar esa sensación, ofreciéndole opciones”.

Según la psicóloga, Mariela Porras, el aburrimiento puede ser tomado como una oportunidad de creación, de encuentro con la lúdica y de cambio a la estructura. “Vivimos constantemente conectados a un patrón de hábitos y horarios que casi siempre se presentan de forma estructurada, como la hora de comer, la hora de estudiar, la hora de ver tv, entre muchos. Pero cuando estas actividades o espacios estructurados desaparecen y nos encontramos con un espacio de “no tener que hacer” comienza el desafío de la creación, en donde claramente podemos tomar la opción de la inercia y aburrimiento, o bien podemos transmutarlo a un espacio de conexión con nuestras ganas de crear. Y es acá en donde podemos acompañar a nuestros hijos e hijas a buscar sus intereses, conectar con sus sensaciones e incentivarlos a descubrir nuevos potenciales iniciando un proyecto”, explica.

Mariela, agrega que esto último, en términos concretos, puede ser cocinar algo, dibujar, organizar y redecorar su habitación, tomar conexión con amigos y familia, entre otros. “Cualquier proyecto que se genere a partir de la motivación que el niño o niña tenga”.

Asimismo, la especialista dice que validar las emociones es un gran elemento y a la vez un desafío. “Muchas veces como adultos minimizamos lo que los niños y niñas puedan estar sintiendo, dado que nos alejamos de la lógica de lo concreto, de la conexión que tienen ellos con algunos espacios, juegos y momentos. Pero el validar sus emociones, escuchándolos, brindándoles la contención que necesitan, entre otros. Son elementos importantísimos en la educación emocional”.

Por lo mismo, asegura que “es importante brindar el espacio de expresión sin imponer nuestra opinión, promover una instancia adecuada de expresión, regulando el respecto por el mismo y por el entorno. Dejarlos que aprendan a ser totales en su sentir, les ayuda a ir reconociéndose a sí mismos e identificar sus sensaciones”.

La psicopedagoga Carolina Castillo concuerda con este punto y dice que “primero debemos aclarar que cuando hablamos de aburrimiento, nos estamos refiriendo a la presencia de varías sensaciones entre ellas: la ausencia de interés, sensación de agotamiento, sensación de quietud y también en este estado percibimos una ralentización del tiempo”,

Explica que esta emoción aparece frente a situaciones monótonas, por lo que se recomienda ser conscientes de que la rutina que estamos llevando no nos está permitiendo tener una mayor presencia de emociones de agrado, y a partir de aquello, poner un esfuerzo mayúsculo en incorporar a nuestra rutina diaria, actividades que sean de agrado. Lo anterior, dice “para que la implementación de nuevas actividades a nuestro diario vivir, tenga un efecto positivo. Debemos volcarnos a vivir ese momento en plenitud esto quiere decir que debemos olvidarnos del trabajo pendiente, de las dificultades que estoy viviendo y solo dejar habitar en la mente lo que se está vivenciando en ese momento, ya que, al permitirnos estar en el presente, tanto física como mentalmente, el efecto positivo no llegará”.

Carolina comenta que independiente del contexto, debemos concebir que las actividades lúdicas en los niños, no solo aportan al plano físico, sino que son vitales para un sano desarrollo emocional. “En tiempos de pandemia debemos resaltar que las actividades lúdicas son la mejor forma de combatir las emociones del estrés, ansiedad, frustración y falta de motivación, que lamentablemente se han vuelto una constante en el día a día de nuestros niños y niñas”, asegura.

LA IMPORTANCIA DE JUGAR

Mariela Porras dice que uno de los beneficios de las dinámicas lúdicas y juegos es que nos movilizan hacia el uso de los sentidos, el contacto, la movilidad del cuerpo, entre otros. Dada esta movilización es que son excelentes promotores del aquí y el ahora, nos permiten desconectarnos de la mente y poder conectar con el momento presente. Acto que de manera natural regula nuestras ansiedades y pensamientos. “Sobre todo, en los niños y niñas, el juego es una instancia creativa y lúdica que siempre facilita la expresión emocional y regulación de sus sensaciones”, asegura.

La psicóloga Priscilla Becerra, en tanto, dice que culturalmente existe una especie de temor a que los niños se aburran y que los padres, por lo general evitan que esto suceda.

“Uno tiene que dejar que los niños se aburran, porque de esa manera lo que uno despierta en los niños es el interés por crear cosas nuevas”.

Según explica, el aburrimiento bien manejado, genera que los niños puedan tener procesos de aprendizajes nuevos y que inventen, “porque si tú estás pendiente todo el tiempo de entretenerlo y de que no se aburra, lo que haces es que el niño dependa de uno como adulto en este proceso de crear. Yo soy de la idea que los niños necesitan aburrirse”.

Según explica la psicóloga Lesly Prieto, en cuanto a las actividades didácticas o relacionadas con el juego, idealmente se debe potenciar el lenguaje tónico y el aporte sensorial. “Porque el estar frente a las pantallas o a la tecnología, hace que los niños estén en ese minuto escuchando y viendo, pero no moviendo su cuerpo, no con este contacto del olor, del sabor, con otras personas, realizando movimientos corporales, entonces hay darles espacios para esto, ya sea en la casa con adultos significativos”, asegura.

También es importante entender que los niños necesitan moverse, hacer ruido, leer, probar, hacer cosas que los hacen niños, “entonces es importante entender que nuestras rutinas como adultos, y sobre todo nuestros tiempos de trabajo, tienen que dar espacio para que los niños sean niños sean ruidosos, juguetones y entender que nosotros estamos súper exigidos en nuestros espacios, y hay momentos para eso”.

Algunos ejemplos que Lesly menciona para esto es tratar de coordinar actividades. “Incluso las dinámicas diarias pueden ser lúdicas, por ejemplo, regar las plantas, cambiarlas de macetero, verlas crecer diariamente, ordenar el clóset en conjunto, y otras actividades como ver los videos familiares, hacer una tarde de cine, juegos de mesa, actividades más en conjunto con la familia”, precisa.

Además, dice que es muy importante la utilización de kit con manualidades, sobre todo si estamos hablando de niños pre escolares. “Se pueden hacer entregas de actividades en casa, les llega al hogar todo lo necesario para trabajar, por ejemplo el armar un árbol de navidad que son con cosas recicladas. Muchas veces los kits vienen listos. Del colegio de mi hijo vienen una vez al mes para entregarles una bolsa con cuatro o cinco actividades y el las realiza después las comparte en línea, entonces como los niños necesitan este lenguaje tónico y sensorial ahí lo están activando”, manifiesta.

Funbox Kids

Un ejemplo de estos packs o kits son los que ofrecen los emprendedores que crearon Funbox KIds. Cajas de actividades y materiales educativos para que niños y familias, a través de los cuales puedan sorprenderse, aprender y emocionar con actividades significativas para la vida preescolar.

Casa una de estas Funbox, vienen con diferentes actividades y cada mes liberan nuevas temáticas las cuales varían según la temporada, por ejemplo, en Diciembre han tenido una edición especial de Navidad.

Todas las Funbox se pueden adquirir libremente por quien quiera recibir en su hogar una cajita. Además, todas las recaudaciones, en un gran porcentaje de su utilidad, se re-destinan a hacer cajas sociales que son regaladas a niños con autismo en Antofagasta.

“Recaudar para regalar, dona a un niño de corazón Azul”.

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