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Quienes hayan visto la película Intensamente, podrán recordar que es la historia de una niña de 11 años llamada Riley, quien comienza a experimentar profundos cambios, luego de mudarse de ciudad con sus padres y tras dejar a sus amigos y lugares conocidos. La historia transcurre en el interior de Riley, en donde las emociones adquieren un papel fundamental en su difícil transición desde la niñez a la preadolescencia.

En la vida de Riley podemos identificar cinco emociones: Alegría, Tristeza, Miedo, Disgusto e Ira. Sin embargo, cuando la protagonista tenía entre 3 y 6 años, su emoción dominante era la Alegría. Un dato interesante en la película, es que mientras la Alegría de Riley está perdida y las emociones de Ira, Disgusto y Miedo toman el poder, un niño le dice a su papá: “ahora entiendo porque los adultos son enojones, porque a una edad se pierde la alegría”.

Esta breve introducción, busca explicar cómo en la edad pre escolar configuramos nuestra visión del mundo. Es la etapa de la vida en la cual las emociones forman nuestra personalidad y la manera en la que nos relacionaremos con otras personas.

En la edad pre escolar, los niños y niñas disfrutan de la compañía de su familia y compañeros. Es en esta etapa, en la cual resulta clave la Educación Emocional, ya que las emociones son el motor que impulsa a las personas, por lo que educar a los niños en el reconocimiento de ellas, les permitirá, desarrollarlas, manejarlas y poder expresarlas de mejor forma. Esto, porque en la adultez es posible educar en la emoción, pero es más complejo abordarlo.

La etapa pre-escolar se inicia alrededor de los 2 años y se prolonga hasta los 5 o 6 años (que es la edad que nos interesa). Las tareas principales en esta etapa son: dominio de habilidades neuromusculares, inicio de la socialización, logro de la autonomía temprana, tipificación sexual, desarrollo del sentimiento de iniciativa.

Aprendizaje, rendimiento y emociones

La psicóloga Lesly Prieto, asegura que lo más importante primero es reconocer las emociones, “saber qué se siente, darle un nombre, un color, ubicarlas en el cuerpo, donde se siente la rabia la pena, la frustración y también ahí crear matices a medida que vamos identificando las emociones primarias, vamos identificando las mezclas de éstas, como los colores primarios y secundarios, por ejemplo la frustración tiene rabia y tristeza, entonces primero es identificar en los niños estas emociones más puras y primarias”, explica.

Lesly dice que es importante normalizar, sobre todo la tristeza, el cansancio, el miedo y el estrés, ya que es algo que estamos viviendo todas las familias. “También es importante la escucha activa. Saber, como adultos que estamos en esta crianza, escuchar, pero no desde el completar la frase de los niños o quizás darle una explicación, sino más bien responder a lo que ellos necesitan, no entregar información demás. Muchas veces los adultos sobre informamos a los niños y eso tampoco les ayuda mucho, y si no sabemos podemos ir entregándoles la información que ellos requieran respecto de lo que está sucediendo a nivel global, personal o algo relacionado con los estudios y preguntar si es que necesitan más información”, agrega.

La profesional explica, además, que es relevante entender que la incertidumbre existe a nivel global y es algo que nos va a acompañar porque no sabemos muy bien que sucede. “La incertidumbre genera ansiedad y esta ansiedad se presenta de diversas maneras, nos afecta en el sueño, en la alimentación, nos ponemos irritables. Por lo tanto, es sumamente importante tratar de darles a los niños y niñas seguridad en algunas rutinas, entregarles, cierta proyección a corto plazo.”, precisa.

Asimismo, sostiene que, en cuanto a la rutina semanal, es importante que se noten los fines de semana, ya que ahí va a disminuir la ansiedad. También asegura que es importante saber que los chicos actúan por aprendizaje de imitación y la admiración de sus adultos que los rodean, ya que somos sus moldes. Según Lesly es muy importante, desde allí, integrar también estas expresiones emocionales para que sean más adaptativas. “Es decir, no negar que existe la rabia, la pena o la tristeza, lo importante es cómo la expreso, en qué minuto, sin hacerme daño yo y sin hacerle daño al resto. La asertividad es clave y es muy importante entender que todos los niños y niñas tienen tiempos distintos, adaptaciones distintas, no podemos esperar, tal vez, que todos funcionen super bien con esta modalidad online porque no todos los niños se van a sentir cómodos y no todos van a tener el mismo tiempo de adaptación”, dice ella.

Para la psicóloga infanto juvenil de Universidad Católica del Norte, Heysel Orquera, las emociones afectan en el aprendizaje y en el rendimiento cognitivo no sólo en la infancia, sino que hasta la adultez. Aunque, dice que, evidentemente, si se trata de un niño pre escolar es un poco más complejo porque ellos se encuentran en proceso de desarrollo cerebral, biológico y fisiológico. “Si hay inestabilidad, dentro de un contexto donde puede haber un montón de situaciones que al niño le genere estrés o miedo, rabia o tristeza constante, ese tipo de emociones que son tan fuertes y negativas, si no son bien abordadas o educadas correctamente puede generar estragos a lo largo de la vida”, manifiesta.

FOTO: Archivo personal Heysel Orquera.

Asimismo, explica que, en el caso del aprendizaje, cuando hay dificultades en el área emocional, el cerebro se vuelve lento, la distracción es más fácil, e incluso puede haber pérdida de memoria. “En realidad, todo se vuelve un ciclo, porque si un niño por situaciones emocionales está con problemas de atención, en el aula virtual o donde sea, no va aprender nada, porque si está con problemas de atención, el estudiante en ese minuto no estuvo en clases, entonces lo más probable es que no tenga un buen rendimiento. Para un niño que estuvo durante todo un periodo con un alto estrés, el porcentaje de aprendizaje significativo será muy poco”, expresa.

Estrés, emociones y reparación

También dice que el área de la memoria, en un niño que estuvo sometido bajo estrés, se puede ver fuertemente afectada, llegando incluso a no recordar ciertos episodios, por ejemplo, que hizo ayer. “Altos niveles de estrés pueden conducir a eso. Y también puede ser que las cosas que aprendió las olvide rápidamente. Ahora bien, esto se evidencia no sólo en el área educacional, sino que los niños que sufren maltrato psicológico, o todo lo que signifique vulneraciones a la infancia, como en algunos casos esto es crónico, puede ser que el cerebro presente deficiencias en el desarrollo e incluso determinan un poco cómo el niño o la niña va ser en el futuro. Entonces, para que no tenga un mal pronóstico se debe intervenir tempranamente, con mucho apoyo, mucho afecto, para que pueda tener un buen desarrollo emocional a lo largo del tiempo”, advierte la psicóloga.

“Si a lo anterior, sumamos lo educativo de este año, en el cual los niños estuvieron en casa, la mamá estresada, es probable que se haya recurrido a alguna conducta inadecuada para poner la norma. Entonces eso es peor aún, el encierro, la incertidumbre de esta situación, que las clases ahora sean en la casa y no sean en la escuela, todo es muy distinto. Dio vuelta completamente lo que un niño sabía de la vida, de la casa de la escuela, y además está viviendo lo que es estar en familia de forma constante”, manifiesta la profesional.

Heysel ve a diario casos de muchas familias que son disfuncionales, desde su experiencia de trabajo en escuelas vulnerables. Desde allí, asegura que “está el estrés por todo el cambio de la situación que estamos viviendo a nivel sanitario, social, político y también la dinámica del estrés en la casa. Cada niño tiene su propia realidad. Todo niño es una realidad distinta, pero hay cosas que son generales para todos ellos y ellas, que son las asociaciones que los niños hacen con el aprendizaje”.

Aprendizaje lúdico y emociones

Tanto desde la psicología como desde pedagogía, recomiendan utilizar el juego y las actividades didácticas, como un método para que los niños y niñas puedan reconocer sus emociones, trabajar en ellas y conocer de mejor manera el mundo que los rodea.

Un ejemplo de ello es que lo realiza Funbox Kids, un proyecto innovador, el cual consiste en cajas de actividades y materiales educativos para que niños y familias, puedan sorprenderse, aprender y emocionar con actividades significativas para la vida preescolar de niños y niñas.

Es a través de este juego que los niños logran vincular el Universo de las emociones con los aprendizajes significativos. Según su fundadora, la Educadora de Párvulos, Patricia Fornazzari, “Funbox abre la puerta para disfrutar a través de la motivación, la curiosidad, el interés y focalizando la atención, propiciando recuerdos inolvidables que perduren en la memoria y corazón de los niños y niñas para toda la vida”.

FOTO: Archivo personal Patricia Fornazzari.

Asimismo, Fornazzari detalla que, a través del juego, los niños pueden aprenden de manera inconsciente, innata, sin esfuerzo, divirtiéndose y disfrutando todas y cada una de las entretenidas actividades, “potenciando sus áreas del desarrollo: intelectual, social, emocional y físico”.

Toda esta emocionalidad influye además en los procesos creativos, de manera tal que a través de Funbox, los niños y niñas adquieren un pensamiento innovador, el cual les permitirá ver el mundo con los ojos de la creatividad en todo momento, mejorando su autoestima y encontrando solución a los pequeños grandes desafíos que encuentren día a día expresándose, soñando y transformando la realidad.

Heysel Orquera, explica que las metodologías de aprendizaje orientadas hacia lo lúdico, o que presentan algún valor emocional para los niños resulta ser siempre más significativo que el aprendizaje convencional. “Si el profesor de historia, por ejemplo, cuenta la historia como cuento, con imágenes, videos, películas, que para ellos sea entretenido, entonces ir a historia no va a ser algo incómodo o aburrido. Si el profesor del lenguaje es estresante y es gritón o muy rígido, entonces van a asociar lenguaje con estrés. Todo lo que es aprendizaje para los niños es asociación, lo que sienten y cómo lo van adquirieron ellos. Es decir, aprenden de mejor manera, las emociones están muy ligadas al aprendizaje”, asegura.

La psicopedagoga, Carolina Castillo, coincide en que las emociones son una parte esencial en el proceso de aprendizaje. Esto, porque son estimuladores de la actividad neuronal, principalmente promueven las sinapsis (la conexión entre dos o más neuronas).

“Si nos enfocamos solo en la edad preescolar estas se vuelven indispensables, ya que no solo aportarán a los procesos neurológico que requiere el aprender, sino que permitirá la adquisición de habilidades, destrezas, conductuales y valores vitales para su desarrollo integral”, agrega.

Es por todo lo anterior, según explica Castillo que las emociones se pueden considerar como un aliado para lograr aprendizajes significativos.

Tanto las emociones, como los juegos son importantes y participan de manera directa en los procesos de aprendizaje.

Según Carolina Castillo independiente del contexto, debemos concebir que las actividades lúdicas en los niños no sólo aportan al plano físico, sino que son vitales para un sano desarrollo emocional. “En tiempos de pandemia debemos resaltar que las actividades lúdicas son la mejor forma de combatir las emociones del estrés, ansiedad, frustración y falta de motivación que lamentablemente se han vuelto una constante en el día a día de nuestros niños y niñas”, sostiene.

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